martes, 25 de agosto de 2015

Veintitrés de Abril

Querido diario rojo:

Estoy harta de ser la mojigata. Quiero poder demostrarle a los demás que puedo ser sexy y promiscua. Esto va a cambiar, yo voy a cambiar...

He seguido explorando territorio desconocido y a medida que iba tanteando el terreno me surgían más dudas. Tenía programadas una serie de actividades muy interesantes que realizar con el que hasta ahora había sido mi infinito compañero en este viaje por el mundo del sexo así que me puse manos a la obra...
Depilarse es importante, y es un hábito que he llevado a cabo a pesar de no tener intenciones perversas. A mí no me gustaría encontrarme una peluca ahí abajo, así que la respuesta es sencilla: todo. Que conste que no soy la única que lo dice, basta con preguntar a un par de personas de confianza para llegar a la misma conclusión: lo de "donde hay pelo hay alegría" no es del todo cierto.
Una vez quedó aclarada esta típica y común duda femenina, me dispuse a tachar otra cosa más de mi lista.
Al principio la cosa iba bien, pero cuando llegó el momento de explorar el terreno, el resultado fue desastroso y definitivamente Jota Erre queda excluido de mi investigación.
Qué puedo decir, fue como... si me picara y no pudiese rascarme. Bastante incómodo y para nada placentero, lo que me hizo volver a plantearme muchas cosas hasta llegar a la conclusión más sencilla: debo conocer mi cuerpo para que otros puedan conocerlo.

Deberes: Masturbación

Cuatro de Abril

Querido diario rojo:

En base a mis últimas investigaciones he de decir que me siento un tanto confusa.
Antes de experimentar todo lo que estoy viviendo era mucho más insegura, vergonzosa, personaje de una película disney, aprensiva...
Planeaba todo al milímetro y me ponía nerviosa sólo con pensar que llegaríamos a la segunda base, pero algo en mí está cambiando. No le doy tantas vueltas a las cosas ni pienso que todo va a salir mal y empiezo a liberarme de mis prejuicios para poder disfrutar del momento (o al menos intentarlo).
Debo confesar que lo que más me asusta es el desnudo. El simple hecho de estar desnudos uno frente a otro, gaaaagg qué momento más incómodo.
Dame tiempo, voy evolucionando: antes me daba miedo tocar un pene. Me asustaban los penes (ni que fueran a morderme) pero ahora que estoy familiarizándome con ellos incluso diría que empiezo a cogerles cariño.
Al principio me austaba no hacerlo bien, no seguir un buen "ritmo" o hacerle daño.
Llamemos "Jota erre" al sujeto de mis primeros experimentos.
Bien, pues "Jota erre" me ha hecho ver que manejar la anatomía masculina puede llegar a ser tan fácil como rascarse una oreja, ellos siempre están contentos. Otra de las cosas que me daba reparo y me repugnaba era el semen. No quería verlo, ni tocarlo, ni olerlo, ni tener cualquier tipo de acercamiento con él. Hasta ahora he intentado evitarlo, y por el momento ha funcionado.

Gracias "Jota erre" por abrirme la puerta hacia el mundo de las pajas.

NOTA: Nunca le dejes a medias o tendrá un insoportable dolor de huevos que no te perdonará hasta que corrijas tu error. Si por el momento no quieres cruzarte por la vida con el semen, que termine él.

lunes, 24 de agosto de 2015

Trece de Marzo

Querido diario rojo:

Como ya dije, he decidido perder la virginidad antes de que acabe el verano, puede parecer una locura e incluso una insensatez, pero algo me dice que es lo que va a pasar, y más vale estar preparada.

Si hay algo en lo que tienen razón mis amigos, es en que no estoy nada familiarizada con el tema, ya dije que hasta ahora me interesaba eso de sentir mariposas en el estómago antes de besar a un chico, pero he decidido cambiar.
 De momento me he cortado el flequillo. Ya sé que no tiene mucho que ver, pero por algo se empieza. Además he hecho una lista. Sí, una lista. He "investigado" sobre el tema, y quiero estar preparada para cuando llegue el momento, así que he elaborado un preciado manual con cada cosa que se supone, debería haber hecho antes de mi futuro y maravilloso desfloramiento. (qué bien suena, así, como primaveral)
Mi plan es ir tachando con un tic cada cosa según las vaya probando junto con el nombre del afortunado conejillo de indias. ( He de decir que esta idea, la he sacado de una película, pero puede funcionar)
Alucinarías con el tipo de cosas que se pueden hacer sin llegar a , ya sabes. He descubierto un nuevo mundo y de momento, ya he tachado una casilla de mi lista, aunque el asunto en sí no fue muy "agradable" que digamos, pero prefiero no dar detalles, no quiero herir tu sensibilidad.

En fin, ¿qué hay de malo en experimentar antes de que aparezca mi príncipe azul?

Dieciséis de febrero

Querido diario rojo: 
he decidido empezar a escribirte porque ando muy perdida últimamente. 
Tengo dieciséis años y soy virgen. 
La verdad, hasta ahora nunca me había preocupado por eso, de hecho siempre fui de las que pensaba que la vida y la adolescencia eran como un cuento de hadas, mejor dicho, como una película de John Hughes en la que pasan cosas maravillosas y al final todo el mundo acaba enamorado, feliz o cantando. O las tres cosas a la vez.
 Pero hace tiempo que la mayoría de mis amigas empezaron a salir con chicos (no es que yo no haya salido con chicos, soy humana y yo diría que un 7 sobre 10, es sólo que no me van esas cosas) y fueron perdiendo la virginidad una a una, fueron cayendo en los influjos del sexo como fichas de dominó. En cada conversación, el tema principal pasó a ser ese, y sus cada vez más extremas experiencias hacían que todo lo supuestamente interesante que pasaba en mi vida se convirtiera en el aperitivo del aperitivo de sus hazañas.
 De vez en cuando podía escuchar un "se te va a pasar el arroz", "ya va siendo hora ¿no?" "¿acaso vas a esperar al matrimonio?" Y yo me limitaba a reirme e intentar cambiar de tema. 
El asunto empezó a obsesionarme hasta tal punto de llegar a creerme todo lo que me decían acerca de mi preciada virginidad, y poco a poco empezaron a abrirse debates morales en los que predominaban dos grupos bastante definidos: 

A) Los que estaban a favor de perder la virginidad con una persona especial, después de llevar un tiempo saliendo y asegurarte de que es la personae adecuada para ello, siempre y cuando hayas preparado una maravillosa velada en la cual no pueden faltar tres cosas: una cama de matrimonio (por supuesto, todos los adolescentes que vivimos con los padres disponemos de una, cómo no) velas ( la casa no corre peligro de incendiarse porque estaréis pendientes de las mismas) y por último, pétalos de rosa ( son tan baratas que no importa deshacerlas para adornar el lugar y que así todo parezca más "cuqui" )


B) Los que estan a favor de perder la virginidad con el primer tío con el que te líes desde este preciso instante, porque el sexo es mejor cuando es duro, y si es con alguien con experiencia disfrutarás mucho más y será menos doloroso (ilusos...)

C) Yo, que por lo visto no debo tomar cartas en este asunto ya que soy una completa y total inexperta en el tema, y es mejor dejar mi virginidad en manos de mis ilustres compañeros, cuyos consejos son dignos de un sexólogo.

Y aquí me encuentro, en medio de este debate interior y social buscando respuestas a preguntas que nunca antes me había planteado pero que, por lo visto debería haberlo hecho.

"He decidido perder la virginidad antes de que acabe el verano"